sábado, 17 de febrero de 2018

Los confines del imperio

Ha comenzado el ataque a los medios públicos de comunicación, especialmente TV3, y el modelo educativo anunciado por M punto Rajoy hace unas fechas como efectos benéficos del 155. Aprovechaba al tiempo para avisar a los súbditos de la monarquía de que se han quedado sin pensiones y se quedarán sin educación, gracias a su eficacia. En realidad, ¿para qué querrá intervenir en la educación en Cataluña si, con un mandato suyo más, los catalanes, como buenos súbditos, tampoco tendrán educación en catalán ni en tagalo?

Es la lucha por el mantenimiento del imperio, al que llaman nación española, en contra de la expresa voluntad de más de dos millones de forzosos compatriotas. Detrás de la imposición de la lengua en la educación (en la administración virreinal ya lo han hecho)  viene la de contenidos. La censura de un lado y el adoctrinamiento en el Espíritu Nacional por otro. España, el imperio, el himno, la bandera, el rey, las gloriosas fuerzas armadas y la cabra de la legión. 

Para los medios públicos (nidos de ratas separatistas) similar doctrina. Es difícil, pero TV3 debe alcanzar el nivel de calidad, imparcialidad y profesionalidad periodística de RTVE. Es verdad que el instituto Reuters de la Uni de Oxford, sitúa los medios españoles en el fondo de la charca en cuanto a credibilidad. No hay cuidado. Los protestantes han tratado siempre de hundir a España, una, grande, libre. Arriba España.

El gobierno y la oposición siguen una política nacionalcatólica de aplastamiento de la singularidad catalana. Y lo que trae en las alforjas de los rucios y en las mochilas de los publicistas nacionales es la España imperial que lleva 400 años contemplando los luceros. Una homologación en la unidad de destino. Una Gleichschaltung hitleriana, si pudieran. La españolización no solo de los niños catalanes sino de todos los catalanes, hasta la edad de una cada vez más tardía jubilación sin pensión. 

Lo conseguirán si el bloque indepe se divide. Por eso, todo lo que el B155 hace es para dividirlo. Si se divide, perece. Y si no se divide, se dice, también. Es posible; lo otro, seguro. Así que, a supuesta igualdad de resultados, lo mejor es no dividirse. Catalunya necesita un govern. Nómbrese, en el entendimiento de que será al unísono desde Barcelona y Bruselas, las dos capitales transitorias de la República Catalana.

No son las palabras, sino quién las pronuncia

"Portavoza" contra "pacienta". Ya debiera estar armada con el foro retumbando de bromas de tuiteros chispeantes, eruditos a la violeta y maestros ciruelos de avinagradas gramáticas. ¿No? No, razona el articulista porque el que dice "pacienta" es del PP y contra el PP los medios no cargan, aunque rebuzne.

Por supuesto, hombre. Los ataques son siempre ad hominem, en este caso, ad mulierem. Se ataca lo que se dice por cómo se dice. Vano empeño. Montero (otro día hablamos de la "emboscadura patriarcal" de los apellidos, que tiene tela), Montero, digo, hubo de sufrir todo tipo de chanzas mientras entraba en el hall de la fama del machismo más retrógrado, junto a Aído y Romero. (Aída y Romera, ¿por qué no?).

Entre tanto, si no yerro, hace unos años, en muestra de agudo ingenio, Aguirre feminizaba el anglicismo "leader" convertido en "líder" por la RAE como "lideresa" y, con ello, también se colocaba fuera del sacrosanto diccionario que recomienda llamar "líder" a la "lideresa" aguirriana. Escasas bromas, sin embargo. Porque era Aguirre.  Podría decirse que es una audacia parecida pero inversa a la de las mujeres poetas que se niegan a abandonar el término a los poetas y a conformarse con el de "poetisas". 

Pero no es así. El "líder" es españolización del "leader" del inglés, idioma en el que no existen géneros; por tanto, su feminización es un absurdo, una patada al espíritu de la lengua inglesa. No se trata de audacia, sino de ignorancia. Claro, ya se sabe que la ignorancia es siempre audaz.

viernes, 16 de febrero de 2018

Formación del Espíritu Nacional

Está claro lo que espera a los indepes si vacilan, si se dividen, si ceden, si fracasan en su empeño. La Formación del Espíritu Nacional (FEN) aggiornata en FEN de la FAES. 

No es algo que surja de pronto, en la oscuridad, sin avisar, como el ataque del hombre lobo. Hace años que las huestes franquistas están en la reconquista de Catalunya. Lo anunció Fraga, al avisar de que para ello estaba él dispuesto a coger d nuevo el fusil. Y lo pusieron en práctica sus gentes cuando presentaron el recurso contra el Estatut de 2006. Los dos peperos que lo registraron fueron el inefable Trillo del Yak 42 y los negocios de asesoría oral y la por entonces brillante promesa y posterior oscura realidad, Sáenz de Santamaría. El recurso que permitió al TC desnacionalizar Catalunya como el que decreta un anatema.

En su lucha anticatalana, el PP puso en marcha una iniciativa legislativa para pedir un referéndum sobre el Estatuto con el que consiguió cuatro millones de firmas (écheme aquí una firmita contra los catalanes) que llevó al Congreso aun sabiendo que era improcedente porque esa iniciativa no actúa con leyes orgánicas. De lo que se trataba era de debilitar al gobierno de Zapatero y capitalizar electoralmente la catalanofobia, alentándola, o sea, provocando una crisis de la unidad que decía defender.

Apenas comenzado su mandato en 2011, el entonces ministro de Educación ya anunció su propósito de españolizar a los niños catalanes. Al mismo tiempo suprimía la educación para la ciudadanía por considerarla adoctrinamiento y devolvía la religión al currículum educativo pues, como bien se sabe, la religión no adoctrina. Un ministro torero intensamente español que considera las corridas "patrimonio cultural". Cosa que acaba de reafirmar la misma Corona al conceder el premio nacional de cultura a un torero.

Las intenciones estaban claras desde el principio: destruir la singularidad cultural catalana; suprimir la nación catalana de hecho como de derecho lo hiciera el TC. La aplicación del 155, que consagra la dictadura, permite llevar a la práctica las intenciones. M punto Rajoy lo anunció hace unos días con la misma descarada contundencia con que acaba de avisar a la gente que se pague las pensiones y la educación porque su gobierno no ha dejado o no piensa dejar nada de ellas. El 155, aseguraba el señor de los sobresueldos, le da mano libre para intervenir TV3 y la escuela catalana.

Los medios y la educación. Lo tienen muy claro. Hay por ahí un vídeo alucinante de un programa de alguna tv española en el que Cospedal dice a Inda que TV3 es un aparato de propaganda del independentismo y corresponde cerrarla. Lo dice la Cospedal que tenía Tv de Castilla La Mancha directamente a sus órdenes y se lo dice a Inda que, en fin... Y está claro: quieren cerrarla. Ya impidieron en su día que se viera en Valencia. Ahora no quieren que se vea en parte alguna.

Y de la escuela no hace falta hablar. Con el cuento del castellano amenazado pretenden destripar la inmersión lingüística. Son canallas, pero no tontos. Van por los medios y la escuela porque saben que son el crisol de la formación de opinión a corto y largo plazo, en donde quieren entrar a saco para dividir, encizañar e imponer su ideario nacionalcatólico. 

En cuanto a los contenidos, tampoco es problema. La misma Cospedal alienta el plan del gobierno de añadir a la religión ahora otra materia de "defensa nacional", de glorificación de las fuerzas armadas, los senderos imperiales y la sublime maravilla de la Corona borbónica. Catalunya no será olvidada en esta Requeteformación del Espíritu Nacional que reconocerá las peculiaridades vernáculas de esta sana diversidad regional española. 

Las dos vías de ataque (los medios y la escuela) apuntan al corazón de la nación catalana: la lengua. La cosa es a vida o muerte. La República Catalana solo puede defenderse mediante decisiones soberanas sostenidas por tres elementos imprescindibles: la unidad de las fuerzas políticas, el apoyo de las organizaciones sociales y la firme voluntad de las instituciones de implementar el mandato formulado el 1º de octubre de 2017, aceptado el 10 del mismo mes y proclamado el 21. Si falla alguna de ellas la República Catalana se desvanecerá en el aire, dejando un vacío mortal en el corazón de varias generaciones.

Puede preguntarse qué diantres tiene en la cabeza la izquierda española para asistir a este autoritario intento de aniquilar una nación no solo política sino culturalmente sin mover un dedo o, incluso, colaborando activamente con él. Por preguntar que no quede. Pero no se espere una respuesta. Ni falta que hace. Los indepes no cuentan más que con su propio pueblo y la simpatía que su lucha movilice en el extranjero.

És el moment dels defensors de la terra i de la llengua.  


jueves, 15 de febrero de 2018

El espiritu del mal

Entre otras pruebas y papeles en que el juez Llanera basa sus pesquisas, dispone de un informe de la Guardia Civil sobre un documento requisado en un registro del domicilio de un cargo de la Generalitat independentista, que se titula Enfocats. No es un documento oficial y más parece uno de trabajo de los indepes. No obstante, sirve para que la Benemérita emita un informe de 176 páginas concebido como una novela de John Le Carré. Son émulos de aquel fiscal (q.e.p.d.) que titulaba sus escritos jurídicos de galana manera con un Más dura será la caída. Pero se les ha escapado comentar el título de Enfocats, que suena un poco a programa de tv.

En este caso, el informe/novela en manos del juez es casi un spoiler: desde el principio se revela el nombre del villano, del cerebro en la sombra, el genio que quiere dominar el mundo, Fú-Manchú y Dr. No juntos: Jaume Roures, el terrible Mefistófeles que empuja a los puñados de infelices Faustos y Margaritas a la aventura secesionista por los medios más vituperables, Señoría. 

¿Cuáles? Ir a integrarse en un "comité ejecutivo" por la independencia en condición de experto en comunicación; habilitar un centro de prensa para el seguimiento de resultados en el 1ºO; producir un vídeo sobre esa jornada del 1.O emitido por TV3. Lo que se defendía con todo ello eran las ventajas de un Estado propio.

Es decir, Jaume Roures es investigado y de antemano cargado vía fábula de la Guardia Civil con la función de ser el Masterchef del "secesionismo" por unas actividades civiles y mercantiles perfectamente lícitas y al alcance de cualquier ciudadano, sobre todo si sabe de comunicación. 

Es decir, quieren empapelar a Roures por poner en práctica sus ideas con medios legales y pacíficos. Cuando menos, quieren censurarlo.

La conspiración judeo-masónica, el oro de Moscú, la leyenda negra están al caer. 

Ras i curt: Boya

Vaya inyección de moral en vena al independentismo la declaración de Boya que Palinuro celebraba ayer por adelantado (Mireia Boya). De pronto, los negros poderes del Estado han retrocedido al ver, a la luz de la antorcha de Mireia, el abismo en el que están precipitándose. Porque detrás de esta Mireia, hay más Mireias. Y cada vez, más. Este ataque en todos los frentes a la conciencia nacional, la dignidad de Catalunya, encenderá más y ampliará el fuego de las movilizaciones. Rajoy con el 155 y el PSOE en el remolque sienta ya plaza de dictador a usanza turca por Europa. Los hiperactivos e ideológicamente motivados jueces están atacando el principio de representación democrática en todos los niveles. Los medios, convertidos en correos del gobierno, siembran cuanta cizaña pueden. Los de C's, con sus ataques a la lengua y la cultura catalanas ganarán las elecciones en España, pero no en Catalunya. La represión no funciona; no puede funcionar. No es posible gobernar un territorio en contra de la voluntad de la mitad de la población, o más, salvo recurriendo a la dictadura declarada ; latente, ya está. 

La declaración de Boya ha sido un torpedo en la línea de flotación del acorazado Supremo porque ha desmontado la pieza esencial de su ataque. Boya ha confesado  abiertamente sus intenciones independentistas, su no acatamiento a la Constitución y ha recordado que hasta el juez Llanera era partidario de la "solución política" en Catalunya no ha mucho. Su acción ha excluido la violencia. Y está en la calle, sin medidas cautelares. Ahora explíquese qué hacen en la cárcel los dos Jordis, Junqueras y Forn por exactamente el mismo comportamiento e idéntica finalidad, incluso menos, dado que el juez forzó retractaciones en algunos de ellos dando a entender que podría liberarlos sin hacerlo finalmente. Jurídicamente esto es inadmisible. Moralmente, deplorable. Políticamente, insostenible.

Es posible que hasta estos jueces lo entiendan: no acatar la Constitución no es delito; el independentismo tampoco es delito; como no lo es propugnar estos fines (no acatamiento e independencia) por cualesquiera medios al alcance de la libertad de expresión siempre que no haya violencia. Prohibir alguna de estas manifestaciones no violentas es prohibir los fines; prohibir los fines es prohibir la libertad de expresión; prohibir la libertad de expresión es prohibir las convicciones. O sea, resulta que el independentismo sí es un delito, porque lo dicen los jueces. No se puede ser independentista.

Los catalanes no pueden ser independentistas.
Los catalanes no pueden ser.
Los catalanes no pueden.

¡Alto ahí!, dice Boya, ¡Claro que podemos!
Y lo demuestra.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Mireia Boya

En la era de la "democracia mediática" reina la convicción de que, a través del agenda setting y otros paradigmas de la comunicación, los medios ocultan, tergiversan la realidad, la manipulan al servicio de la clase o banda dominante. Y siempre desde el mismo supuesto: quien se opone al orden constituido, interpretado por el gobierno es un loco, un corrupto (sic) o un delincuente, desde rebelde a terrorista, según el libre parecer de los jueces.

Paradójicamente, una de las teorías que la derecha suele esgrimir para justificar las políticas reaccionarias anticrisis, consistentes en enriquecer a los ricos y empobrecer a los pobres (el llamado "efecto Mateo") es la del "goteo" (trickle down), según la cual, del enriquecimiento de los ricos rebosa siempre algo que cae para beneficio de los pobres. Teoría tan nueva que ya está en los evangelios, en la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro. Con los medios sucede lo mismo. La interpretación mediática hegemónica es delirantemente maniquea: el orden es justo e inmaculado (lo llaman contra toda evidencia "Estado de derecho") y quienes a él se oponen son delincuentes movidos por las más repugnantes ambiciones. Es de risa ver a los sabuesos de Hacienda preguntando con qué dineros se han pagado unas esteladas colgadas en el balcón municipal. La misma Hacienda que amnistía a los defraudadores y no publica sus identidades.

Trickle down. Es imposible evitar el impacto mediático de un caso como el de Mireia Boya que destruye de golpe toda la estrategia narrativa del B155 y de los medios. ¿Repugnantes ambiciones? ¿Junqueras y sus compañeros? ¿Mas y las suyas? ¿Puigdemont y las suyas? Para tragarse tanta villanía interpretativa (que si Puigdemont alquila un palacete, que si las instituciones pagan los gastos y fastos de la independencia, que si fulano cobraba esto o mengana aquello) hacen falta las tragaderas de Gargantúa. Ya para tragarse que la motivación de Boya se encaja en alguna de esas figuras delictivas hacen falta las de Gargantúa y Pantagruel juntas.

Léanse las declaraciones de Boya en vísperas de la comparecencia y dígase si no se resumen en lo siguiente: "Yo no he cometido delito alguno. No hay violencia. Se me condena por mis ideas independentistas. Si voy a la cárcel será una condena injusta y yo, la víctima de un delito. De la cárcel me sacará la República Catalana." Lo último es una apostilla política de mi cosecha pero que traduce bastante bien la consecuencia de la actitud de Boya porque es esta, precisamente, la que materializa la República Catalana. No es una declaración. Es una profecía. Hecha en virtud de algo que los villanos mediáticos ni huelen. 

Mireia Boya es un símbolo que eleva un grado más la intensidad de este conflicto. Con 900 causas pendientes en toda Catalunya y las que los jueces vayan aflorando en sus actividades particulares, además de un símbolo, es un faro, que orienta la acción de quienes vienen detrás, igual que Boya viene detrás de los Junqueras y estos de los Jordis. ¿Cuándo entenderán que esto no es cosa de policías antidisturbios, ni de espías de pacotilla, ni de jueces comisarios, ni de diplomáticos camaleónicos? ¿Cuándo se darán cuenta de que es una revolución cívica, sostenida por una amplia base social, institucional y hasta económica? Dan risa las cuitas de los medios gubernamentales (todos) por profetizar la ruina económica al territorio que acaban de declarar los inversores internacionales como el más interesante para invertir. 

No le hacía falta al movimiento indepe, pero Mireia Boya ha confirmado de modo aplastante su impulso moral. Y ha abierto de par en par las puertas a su triunfo. La manera segura de destruir este proceso político es demostrar que lo es. 

La Constitución no exige su acatamiento a los ciudadanos a los que, sin embargo, protege protegiendo, entre otras, su libertad de expresión. Cualquiera puede expresar desacato a la Constitución y propugnarlo, siempre que no lo haga por medios violentos. Si, no habiendo violencia, se condena a alguien, se le/la condena por no acatar la Constitución. Y eso es injusto. Y delictivo. E inútil, porque habría que procesar a todos los independes, a los republicanos, a los monárquicos de otras familias, a los ácratas, a todos quienes propugnen pacíficamente cambios que no gusten a los jueces y a los gobernantes en nefanda coyunda. 

La dictadura española contra la democracia catalana

Mi artículo de elMón.cat de hoy, así titulado, La dictadura espanyola y la democràcia catalana. La putrefacción del absurdo régimen español puesto en pie durante la transición es hoy evidente a los ojos de todo el mundo. Lo que ha pasado será objeto de numerosos estudios de historia. Cómo un régimen dotado de una Constitución hecha por sesudos legistas, que contaba con un apoyo social multitudinario y las simpatías del exterior, se ha convertido en una sórdida dictadura unipersonal de un indeseable al frente de una banda de ladrones dedicada a saquear el país. Una organización que empezó beneficiando al Rey anterior, (cuya fortuna de 1.800.millones de euros nadie ha explicado todavía) y ha seguido hasta el último concejal pepero de pueblo que se llevaba las cucharillas de los banquetes. En medio, todos los dirigentes del PP, empezando por M. Rajoy (a) el Sobresueldos. Cómplice de este expolio a cargo del crimen organizado, de una mafia que se cobra sus venganzas, los partidos de la oposición, especialmente el PSOE que también tiene lo suyo robado en Andalucía a cuenta de los EREs, razón por la cual no solamente no hace oposición sino que apoya activamente a este gobierno corrupto, lo protege e impide que se investiguen sus crímenes.

Así ha sido posible llegar a esta situación insólita en el mundo occidental: un presidente corrupto, unos ministros reprobados que van dando lecciones de ética, un gobierno implicado en todo tipo de ilegalidades y juego sucio contra los adversarios, unos medios de comunicación literalmente a sueldo del gobierno y dedicados a mentir sin pudor alguno y un poder judicial indigno de tal nombre, compuesto por jueces siervos de los caprichos de los políticos que están instruyendo una causa política contra el independentismo y contra los principios elementales de la justicia.

Algún día coseguiremos poner nombre a esta desgracia de sinvergüenzas que ha caído sobre España como una plaga de Egipto: dictadura fascista es poco. Acabaremos consiguiéndolo. Y, por cierto, si lo conseguimos, será gracias a los catalanes porque a miseria moral e intelectual, cobardía, egolatría y estupidez no gana nadie a la izquierda española.

Aquí, el texto del artículo en castellano, un intento de ofrecer un cuadro de conjunto de esta catástrofe de España gobernada por auténticos sinvergüenzas.


La dictadura española y la democracia catalana

El conflicto en marcha sobre la investidura de Carles Puigdemont como legítimo presidente de la Generalitat pone de relieve la muy distinta naturaleza de los contendientes y sus recursos

La condición de España como Estado de derecho nunca ha sido muy clara pero, al día de hoy, es inexistente. Gracias a la aplicación del 155 y circunstancias concomitantes, España es una dictadura, porque dictadura es el régimen que concentra todo el poder en el ejecutivo (y en la voluntad de su jefe o presidente que lo es de una auténtica banda de malhechores), anulando el legislativo y el judicial, que está a sus órdenes. La dictadura se apoya además en un control absoluto de los medios de comunicación, al servicio incondicional de la política del gobierno.

La dictadura goza del apoyo de la oposición. Apoyo activo en el caso del PSOE, convertido en el botones del PP; así como de C’s que es la cara falangista de la derecha oligárquica; y pasivo en el caso de Podemos, cuya fraseología revolucionaria se detiene en el umbral del “todo por la Patria” de los cuarteles de la derecha.

Su método de acción interior es la asfixia económica y la persecución política del adversario. La guerra sucia del ministerio del Interior, la continuas amenazas a los adversarios políticos, las prohibiciones arbitrarias, las manipulaciones de los medios, van a la par con las medidas restrictivas de la Hacienda Pública que, no solo permite y ampara el fraude sistemático de los ricos al erario sino que hurta los dineros propios de la Generalitat catalana para penalizarla económicamente e impedir que sus organismos realicen su función.

En el exterior, la dictadura española se vale igualmente de todos los medios, legales o ilegales, para obstaculizar la acción de la Generalitat. El gobierno presiona bajo cuerda a las autoridades de la UE y las de Bélgica en concreto en contra de la presencia del president Puigdemont en Bruselas, lo persigue diplomáticamente, lo espía ilegalmente y trata de impedir que ejerza la función de que es titular legítimo en conexión con el Parlament que quiere elegirlo. Igualmente malversa ingentes cantidades de dineros públicos en sobornar voluntades exteriores para que no se solidaricen con el independentismo catalán y decir así que este está aislado internacionalmente. El caso más bochornoso, el de las tropas españolas desplegadas en la frontera de Letonia con Rusia y Bielorrusia para silenciar el apoyo letón a Catalunya.

La dictadura española corona su infame acción anticatalana valiéndose de unos jueces a sus órdenes para dar una pátina jurídica a lo que no es más que una persecución política. El independentismo no es un delito, por mucho que los jueces franquistas lo crean. Y tampoco lo son los actos que en su nombre se realicen siempre que no lleven violencia. Es injusto y prevaricador encarcelar independentistas por su ideología y pretender luego fabricar un delito con argucias leguleyas. En España hay representantes democráticos en la cárcel que no están protegidos por ley alguna sino directamente entregados al capricho de un juez de partido que toma las medidas que le da la gana por razones ideológicas. La dictadura española ha suprimido los principios fundamentales del derecho al juez natural, el debido procedimiento, el habeas corpus , la seguridad jurídica, el derecho a la defensa y a no declarar en contra de uno mismo. La judicatura española no solamente está al servicio del poder político sino que lo hace de mil amores y con el espíritu inquisitorial franquista que la caracteriza.

Enfrente, el adversario, la República Catalana, proclamada como resultado legítimo de unas elecciones impuestas por la dictadura y en una inferioridad de condiciones inmoral e ilegal. Los independentistas las ganaron claramente pero la dictadura española se niega reconocer y aplicar los resultados. Con la ayuda del PSOE y C’s, pretende pasar por encima de la voluntad democrática de los catalanes imponiendo la de un partido corrupto y sus ayudantes.

A la diáfana legitimidad de origen de la República Catalana añade esta una escrupulosa legitimidad de ejercicio. A pesar de la persecución política y judicial de la dictadura, todos los pasos de la República Catalana están amparados por la legalidad vigente. No obstante, es claro que siendo dictatorial esta legalidad vigente (que, por cierto, el primero que incumple es el gobierno de la Gürtel) en algún momento será preciso entrar en confrontación con los administradores de la dictadura y sus auxiliares. De hecho y a pesar del exquisito cuidado de las autoridades catalanas así debe de haber sido ya puesto que, en principio por algún motivo ignoto hay personas en la cárcel y en el exilio, aparte de por el hecho de que al juez Llarena el independentismo le parezca un delito. No lo es. Lo que es un delito es considerarlo delito y abusar del poder que la sociedad democrática le otorga para tratarlo como tal.

Las dictaduras se basan en el temor, el miedo, la incertidumbre, la inseguridad acerca de si un comportamiento es o no delito y en el hecho de estar en manos de la arbitrariedad judicial. En consecuencia, la legitimidad de ejercicio se mantendrá aunque sea preciso desobedecer leyes inicuas en atención al mandato democrático y el principio de equidad, ambos por encima de una legalidad de parte tan inicua como inepta,

La República Catalana, que está consolidándose en términos tan conflictivos como injustos cuenta con tres activos para salir adelante: la unidad del bloque independentista, el apoyo exterior y la movilización de la población catalana dispuesta a llegar a la desobediencia civil en apoyo a su dirigentes encarcelados, exiliados o presos. La primera y la tercera, la unidad del bloque independentista y el apoyo masivo de la población son alternativamente causa y efecto del propio movimiento. Este no sobreviviría de fallar alguna de las dos, que son como dos espejos enfrentados: la unidad del bloque refleja la unidad popular que viene movida por aquella.

El apoyo exterior, muy importante de momento a pesar de las actividades de las covachuelas diplomáticas españolas, se irá manifestando más y más abiertamente a medida que el conflicto consiga presentarse como lo que es.

Una lucha entre la dictadura española y la democracia catalana.

martes, 13 de febrero de 2018

Aristóteles y la revolución catalana

Aristóteles dedica el libro V de La política al estudio de las revoluciones, sus múltiples causas y manifestaciones que analiza minuciosamente; su distinta naturaleza, según su finalidad. Pero a lo largo de todo el libro yace la idea de que la causa eficiente de las revoluciones es un sentimiento de injusticia, el de no recibir aquello a lo que se cree tener derecho. 

Es tal cual el caso de la revolución catalana, movida en su origen por esa conciencia de injusticia al no recibir aquello a lo que la mayoría de la población cree tener derecho, el derecho a decidir. 

De ahí, de esa injusticia fundacional, han derivado todas las demás, en cadena, a modo de racimo. No se ha permitido a los catalanes hacer nada y, sin embargo, lo han hecho a un coste muy alto por ambas partes en términos simbólicos para el Estado y humanos para los indepes. Estos han conseguido asimismo un gran éxito con la internacionalización del conflicto a causa de las medidas represivas adoptadas en España. 

Pero la prosecución del proceso político contra el independentismo a cargo del Supremo solo intensifica más el sentimiento de injusticia, de maltrato, de falta de garantías democráticas que está en la base de esta revolución. Las continuas citaciones a declarar de una cantidad creciente de representantes democráticos con la amenaza de procesamiento; la expansión de las causas al nivel municipal, la incertidumbre acerca de qué están investigando los jueces y de qué se acusa a los investigados, estan abocados a provocar situaciones crecientes de desobediencia civil y mayor conflicto. 

Este gesto de las autoridades gironinas, ¿qué es sino una muestra más de este espíritu republicano, de desobediencia? Y como este, va a tenerlos el Estado a cientos. En algunos casos podrá recurrirlos; en otros, por ejemplo este, no. Es perfectamente legal cambiar la rotulación de plazas y calles por decisión de los gobiernos locales. Y hay cambios que son señales inequívocas de una dinámica de dos países distintos. El segundo, el que está haciéndose en el curso de esta revolución tan atípica pero tan profunda movida por un sentimiento de injusticia, que tiene también ya sus efemérides, como el 1ºO. Porque es una revolución por los derechos, por la democracia, por la dignidad de las personas. 

Van a tener que encarcelar a media Cataluña o declarar el estado de sitio. O ambas cosas a la vez.

Porque es una revolución al modo aristotélico. La mayoría democrática catalana contra la oligarquía.

La corrala madrileña

¡Ay los madriles! En Valencia, la asociación de presuntos malhechores (de ahora en adelante, PP), iba a lo grande material (Fórmula I, Museos de esto y aquello, aeropuertos para personas) y en lo espiritual (visita del PP y correspondiente cepillo en B, subvenciones oficiales de la Ayuda Exterior); en Madrid, Villa y Corte, va más al cotilleo, lo cutre y el cabildeo de las mafias (tambien presuntas, claro) locales. Pero afecta a todo el partido en todos los niveles. Los cuatro presidentes/as del PP de la Comunidad están pringados/as hasta las cejas en la Gürtel-Lezo-Púnica o cartaginense, por decirlo en exquisita terminología jurídica. 

A todos nos importa un rábano lo que Granados diga sobre la vida privada ajena. El asunto no es ese, aunque dé para la corrala madrileña. 

El asunto es que el PP de la Comunidad de Madrid ha funcionado como una trama mafiosa, esquilmando los recursos de esta, atropellando los derechos de los ciudadanos, conspirando en su perjuicio. Una trama delictiva que se ha asegurado la impunidad a base de comprar literalmente a la prensa y manipular el poder judicial en su beneficio, así como de financiar ilegalmente las elecciones.

La cuestión a la que estas damas y caballeros, tan altaneras y hasta soberbios antaño, deben hacer frente hoy es la de sus responsabilidades penales y/o políticas por los increíbles desmanes y fechorías que han estado cometiendo.

Recientemente se ha resuelto una de ellas tras intrincado periplo judicial en la que los tribunales ordenan derribar la horterada del campo de golf en los jardines de Chamberí (los del Canal) que Aguirre y González impusieron contra todo sentido común, en lugar de la zona ajardinada que estaba planeada en un principio. Gracias a la tenacidad de Hugo Martínez Abarca quien puso en marcha la asociación en contra de la tropelía de los peperos, los madrileños han recuperado lo suyo. Pero, además, esa acción ha servido también para dejar al descubierto los más innobles chanchullos de esta banda con el Canal. Lo de siempre: descapitalización (por restricción o saqueo directo), desmantelamiento y privatización prevista para los amigos y parientes. 

Sería razonable pedir al PP nacional que disuelva el de Madrid y lo refunde con una nueva comisión gestora; sería razonable de no ser porque eso es exactamente lo que habría que hacer con el PP nacional, previa ilegalización, por supuesto.